Crónica de un milagro
Entrega del III Premio Nacional SEDIC a la calidad e innovación en BIBLIOTECAS RURALES
El pasado 21 de noviembre, en la Biblioteca Nacional, el escritor Luis Landero entregó a la Biblioteca “Menéndez y Pelayo” de Castropol el III Premio SEDIC a la calidad y la innovación. También se entregaron siete menciones especiales. Fue un día feliz.
Otorgar un premio es reconocer públicamente una acción o una actitud que excede la mediocridad. Y esta vez, SEDIC quería arrojar luz sobre la labor extraordinaria , pero escasamente reconocida, que cada día hacen las bibliotecas rurales. Son bibliotecas de escasos recursos, aisladas, remotas, fuera de los circuitos de los grandes proyectos, con poca presencia en foros y convenciones. Son un milagro. Un milagro que es posible gracias a los profesionales que las atienden, con grandeza, con entusiasmo, en permanente querella contra el olvido y los tópicos más rancios. Que han recorrido el camino más largo entre lo antiguo y lo moderno. Bibliotecarios cuyos lectores nunca son un frío número en una estadística, sino una cara, un nombre (o un apodo), un casa, una familia, un problema, un carácter. Seres humanos.
Y aquella mañana estaban allí. Todos. Los bibliotecarios y sus lectores. ¡Qué pequeños parecíamos a su lado!. Vinieron de los pueblos: Castropol (Asturias), Alatoz (Albacete), Chapinería (Madrid), Elciego (Álava), Manzanera (Teruel), Monegrillo (Zaragoza), Pola de Allande(Asturias), Sartaguda (Navarra)… Madrugaron, recorrieron cientos de kilómetros y estuvieron en la Biblioteca Nacional para permitirnos compartir con ellos toda su frescura, su entusiasmo, su alegría contagiosa. Fue una fiesta.
Era imposible ignorar la carga emotiva. La profesión entera rendía homenaje a los mejores bibliotecarios, a las mejores personas. Todos sentimos, con un nudo en la garganta, que aquel era un momento especial. …







