Articulos sobre Internet
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La semana pasada una nutrida representación de EC3 nos trasladamos a Murcia, a participar en el ya tradicional Foro de Evaluación de la Calidad, aunque este año con menos público que en anteriores ocasiones. Este congreso toca varios palos relativo…
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El pasado jueves, ISI hizo públicos los factores de impacto de las revistas científicas para el año 2009. Los famosos JCR son denostados y criticados sistemáticamente por la comunidad científica, pero despiertan un interés sin igual entre autores…
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Huelga decir que la situación de los medios de comunicación no es la mejor de su historia. Si nos referimos a los medios de comunicación impresos, que luchan en su traslación hacia el mundo digital en ocasiones a contracorriente, la situación podría ser definida como dramática. Sin embargo, ya se trate de periodistas de uno [...]
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Desde hace años, las tecnologías de la información avanzan más deprisa que las normas y, en ocasiones, que la moral. Por eso, encargados de la seguridad en internet como Enrique González buscan nuevas formas de prevenir los posibles delitos y de concienciar a toda la sociedad.
FÉLIX ARIAS
Internet se ha convertido en una herramienta aparentemente imprescindible para miles de jóvenes que la utilizan para informarse, relacionarse y divertirse. Sin embargo, el constante auge de las redes sociales y de las plataformas diseñadas para compartir elementos audiovisuales ha puesto de manifiesto los peligros que, a través de delitos como la pedofilia o las agresiones, y de actitudes como la adicción y el aislamiento, presenta esta inabarcable e incontrolable red de redes. Ante estas amenazas, que el pasado año acabaron con más de 200 detenciones, las fuerzas de seguridad reconocen que no todo se puede controlar, pero inspectores de la Policía Nacional como Enrique González, que ayer participó en el ciclo de conferencias “Menores. Nuestro futuro”, que organiza en Elche Caja Mediterráneo, siguen luchando por paliar sus consecuencias con la ley y la palabra.
¿Está cambiando el perfil del pedófilo?
Las personas que cometen este tipo de delitos sexuales son tan variadas que no se puede hablar de un perfil concreto y sólo se puede confirmar que todos son varones. No obstante, desde hace poco, los menores han dejado de ser sólo víctimas de estas prácticas para comenzar a participar en su producción y su distribución.
¿A qué cree que se debe esta tendencia?
Los menores son personas influenciables que pueden acceder a páginas que les transmiten ideas equivocadas. El interés por el sexo siempre ha existido, pero cuando afecta a menores es necesario intervenir para evitar posibles daños psicológicos importantes. Por eso, la apertura de estas nuevas tecnologías ha creado nuevas posibilidades para expresarse muy difíciles de controlar y debemos esforzarnos cada día.
Además de estas acciones, algunos jóvenes se han convertido en protagonistas de otros casos preocupantes, como la publicación de vídeos con agresiones.
La violencia que se observa en los casos de acoso escolar, al que algunos llaman “bullying”, ha existido siempre, pero las nuevas plataformas digitales de comunicación han facilitado su difusión. De esta forma, aquellas cuestiones que antes se solucionaban en el ámbito privado, llegan a ser conocidas por una parte importante de la sociedad.
¿Qué influencia ejerce esta difusión en los afectados?
Como norma general, la publicidad de estos actos es negativa para las víctimas y para los autores. Los primeros pueden ver magnificada su humillación y recibir más intimidaciones en su centro escolar, mientras que los agresores pueden recibir, en cierto sentido, una recompensa por su acción y sentirse incitados a volver a realizarla.
Sin embargo, gracias a este nuevo soporte también resulta más fácil encontrar e inculpar al autor.
Ésa es una de las consecuencias positivas del uso de internet, porque el rastreo de los archivos permite detectar el delito y al culpable con mayor rapidez. Además, la publicidad de estos actos obliga a las autoridades a actuar en casos que, en otras épocas, recibían castigos menos severos o simplemente se dejaban pasar.
¿Qué proceso se sigue para detectar estos casos y detener a los culpables?
Cuando descubrimos un posible delito, tratamos de descubrir la identidad de la víctima y los autores. Más adelante, cuando se cuenta con la autorización de una autoridad judicial, nos ponemos en contacto con los implicados y llevamos a cabo la investigación. Habitualmente, iniciamos acciones de oficio, pero la red es tan amplia que, pese a nuestros esfuerzos y a los medios y al personal cada vez más especializados con el que contamos, no se puede llegar a todo. Por eso, es muy importante la colaboración ciudadana de aquellos que detecten alguna situación de este tipo.
¿Cómo se pueden prevenir que un menor sea víctima de alguno de estos caso en la red?
La única forma de evitar estas situaciones es darles a conocer lo que tienen en sus manos cuando encienden un monitor. Del mismo modo que una persona necesita una licencia para conducir un vehículo, es necesario que los jóvenes tengan una formación adecuada antes de acceder a espacios digitales que podrían hacerle mucho daño.
¿Qué función desempeña la familia?
Los padres deben estar alerta ante el comportamiento de sus hijos y tener claro que un ordenador no es un canguro. Un menor no se puede pasar doce horas delante de un monitor, porque pierde la capacidad de comunicarse y se arriesga a ser víctima o autor de algunos de estos delitos.
¿Y los centros educativos?
El profesorado de los colegios y de los institutos también deben implicarse activamente en la tutorización de los menores. Las aulas de informática no deberían servir exclusivamente para impartir los conocimientos básicos sobre su manejo, sino que se deberían utilizar también para concienciar a los alumnos sobre los peligros que implican, por ejemplo, dar información privada a desconocidos.
Desde hace años, las tecnologías de la información avanzan más deprisa que las normas y, en ocasiones, que la moral. Por eso, encargados de la seguridad en internet como Enrique González buscan nuevas formas de prevenir los posibles delitos y de concienciar a toda la sociedad.
FÉLIX ARIAS
Internet se ha convertido en una herramienta aparentemente imprescindible para miles de jóvenes que la utilizan para informarse, relacionarse y divertirse. Sin embargo, el constante auge de las redes sociales y de las plataformas diseñadas para compartir elementos audiovisuales ha puesto de manifiesto los peligros que, a través de delitos como la pedofilia o las agresiones, y de actitudes como la adicción y el aislamiento, presenta esta inabarcable e incontrolable red de redes. Ante estas amenazas, que el pasado año acabaron con más de 200 detenciones, las fuerzas de seguridad reconocen que no todo se puede controlar, pero inspectores de la Policía Nacional como Enrique González, que ayer participó en el ciclo de conferencias “Menores. Nuestro futuro”, que organiza en Elche Caja Mediterráneo, siguen luchando por paliar sus consecuencias con la ley y la palabra.
¿Está cambiando el perfil del pedófilo?
Las personas que cometen este tipo de delitos sexuales son tan variadas que no se puede hablar de un perfil concreto y sólo se puede confirmar que todos son varones. No obstante, desde hace poco, los menores han dejado de ser sólo víctimas de estas prácticas para comenzar a participar en su producción y su distribución.
¿A qué cree que se debe esta tendencia?
Los menores son personas influenciables que pueden acceder a páginas que les transmiten ideas equivocadas. El interés por el sexo siempre ha existido, pero cuando afecta a menores es necesario intervenir para evitar posibles daños psicológicos importantes. Por eso, la apertura de estas nuevas tecnologías ha creado nuevas posibilidades para expresarse muy difíciles de controlar y debemos esforzarnos cada día.
Además de estas acciones, algunos jóvenes se han convertido en protagonistas de otros casos preocupantes, como la publicación de vídeos con agresiones.
La violencia que se observa en los casos de acoso escolar, al que algunos llaman “bullying”, ha existido siempre, pero las nuevas plataformas digitales de comunicación han facilitado su difusión. De esta forma, aquellas cuestiones que antes se solucionaban en el ámbito privado, llegan a ser conocidas por una parte importante de la sociedad.
¿Qué influencia ejerce esta difusión en los afectados?
Como norma general, la publicidad de estos actos es negativa para las víctimas y para los autores. Los primeros pueden ver magnificada su humillación y recibir más intimidaciones en su centro escolar, mientras que los agresores pueden recibir, en cierto sentido, una recompensa por su acción y sentirse incitados a volver a realizarla.
Sin embargo, gracias a este nuevo soporte también resulta más fácil encontrar e inculpar al autor.
Ésa es una de las consecuencias positivas del uso de internet, porque el rastreo de los archivos permite detectar el delito y al culpable con mayor rapidez. Además, la publicidad de estos actos obliga a las autoridades a actuar en casos que, en otras épocas, recibían castigos menos severos o simplemente se dejaban pasar.
¿Qué proceso se sigue para detectar estos casos y detener a los culpables?
Cuando descubrimos un posible delito, tratamos de descubrir la identidad de la víctima y los autores. Más adelante, cuando se cuenta con la autorización de una autoridad judicial, nos ponemos en contacto con los implicados y llevamos a cabo la investigación. Habitualmente, iniciamos acciones de oficio, pero la red es tan amplia que, pese a nuestros esfuerzos y a los medios y al personal cada vez más especializados con el que contamos, no se puede llegar a todo. Por eso, es muy importante la colaboración ciudadana de aquellos que detecten alguna situación de este tipo.
¿Cómo se pueden prevenir que un menor sea víctima de alguno de estos caso en la red?
La única forma de evitar estas situaciones es darles a conocer lo que tienen en sus manos cuando encienden un monitor. Del mismo modo que una persona necesita una licencia para conducir un vehículo, es necesario que los jóvenes tengan una formación adecuada antes de acceder a espacios digitales que podrían hacerle mucho daño.
¿Qué función desempeña la familia?
Los padres deben estar alerta ante el comportamiento de sus hijos y tener claro que un ordenador no es un canguro. Un menor no se puede pasar doce horas delante de un monitor, porque pierde la capacidad de comunicarse y se arriesga a ser víctima o autor de algunos de estos delitos.
¿Y los centros educativos?
El profesorado de los colegios y de los institutos también deben implicarse activamente en la tutorización de los menores. Las aulas de informática no deberían servir exclusivamente para impartir los conocimientos básicos sobre su manejo, sino que se deberían utilizar también para concienciar a los alumnos sobre los peligros que implican, por ejemplo, dar información privada a desconocidos.
Desde hace años, las tecnologías de la información avanzan más deprisa que las normas y, en ocasiones, que la moral. Por eso, encargados de la seguridad en internet como Enrique González buscan nuevas formas de prevenir los posibles delitos y de concienciar a toda la sociedad.
FÉLIX ARIAS
Internet se ha convertido en una herramienta aparentemente imprescindible para miles de jóvenes que la utilizan para informarse, relacionarse y divertirse. Sin embargo, el constante auge de las redes sociales y de las plataformas diseñadas para compartir elementos audiovisuales ha puesto de manifiesto los peligros que, a través de delitos como la pedofilia o las agresiones, y de actitudes como la adicción y el aislamiento, presenta esta inabarcable e incontrolable red de redes. Ante estas amenazas, que el pasado año acabaron con más de 200 detenciones, las fuerzas de seguridad reconocen que no todo se puede controlar, pero inspectores de la Policía Nacional como Enrique González, que ayer participó en el ciclo de conferencias “Menores. Nuestro futuro”, que organiza en Elche Caja Mediterráneo, siguen luchando por paliar sus consecuencias con la ley y la palabra.
¿Está cambiando el perfil del pedófilo?
Las personas que cometen este tipo de delitos sexuales son tan variadas que no se puede hablar de un perfil concreto y sólo se puede confirmar que todos son varones. No obstante, desde hace poco, los menores han dejado de ser sólo víctimas de estas prácticas para comenzar a participar en su producción y su distribución.
¿A qué cree que se debe esta tendencia?
Los menores son personas influenciables que pueden acceder a páginas que les transmiten ideas equivocadas. El interés por el sexo siempre ha existido, pero cuando afecta a menores es necesario intervenir para evitar posibles daños psicológicos importantes. Por eso, la apertura de estas nuevas tecnologías ha creado nuevas posibilidades para expresarse muy difíciles de controlar y debemos esforzarnos cada día.
Además de estas acciones, algunos jóvenes se han convertido en protagonistas de otros casos preocupantes, como la publicación de vídeos con agresiones.
La violencia que se observa en los casos de acoso escolar, al que algunos llaman “bullying”, ha existido siempre, pero las nuevas plataformas digitales de comunicación han facilitado su difusión. De esta forma, aquellas cuestiones que antes se solucionaban en el ámbito privado, llegan a ser conocidas por una parte importante de la sociedad.
¿Qué influencia ejerce esta difusión en los afectados?
Como norma general, la publicidad de estos actos es negativa para las víctimas y para los autores. Los primeros pueden ver magnificada su humillación y recibir más intimidaciones en su centro escolar, mientras que los agresores pueden recibir, en cierto sentido, una recompensa por su acción y sentirse incitados a volver a realizarla.
Sin embargo, gracias a este nuevo soporte también resulta más fácil encontrar e inculpar al autor.
Ésa es una de las consecuencias positivas del uso de internet, porque el rastreo de los archivos permite detectar el delito y al culpable con mayor rapidez. Además, la publicidad de estos actos obliga a las autoridades a actuar en casos que, en otras épocas, recibían castigos menos severos o simplemente se dejaban pasar.
¿Qué proceso se sigue para detectar estos casos y detener a los culpables?
Cuando descubrimos un posible delito, tratamos de descubrir la identidad de la víctima y los autores. Más adelante, cuando se cuenta con la autorización de una autoridad judicial, nos ponemos en contacto con los implicados y llevamos a cabo la investigación. Habitualmente, iniciamos acciones de oficio, pero la red es tan amplia que, pese a nuestros esfuerzos y a los medios y al personal cada vez más especializados con el que contamos, no se puede llegar a todo. Por eso, es muy importante la colaboración ciudadana de aquellos que detecten alguna situación de este tipo.
¿Cómo se pueden prevenir que un menor sea víctima de alguno de estos caso en la red?
La única forma de evitar estas situaciones es darles a conocer lo que tienen en sus manos cuando encienden un monitor. Del mismo modo que una persona necesita una licencia para conducir un vehículo, es necesario que los jóvenes tengan una formación adecuada antes de acceder a espacios digitales que podrían hacerle mucho daño.
¿Qué función desempeña la familia?
Los padres deben estar alerta ante el comportamiento de sus hijos y tener claro que un ordenador no es un canguro. Un menor no se puede pasar doce horas delante de un monitor, porque pierde la capacidad de comunicarse y se arriesga a ser víctima o autor de algunos de estos delitos.
¿Y los centros educativos?
El profesorado de los colegios y de los institutos también deben implicarse activamente en la tutorización de los menores. Las aulas de informática no deberían servir exclusivamente para impartir los conocimientos básicos sobre su manejo, sino que se deberían utilizar también para concienciar a los alumnos sobre los peligros que implican, por ejemplo, dar información privada a desconocidos.
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Hace ahora justo un año cuando lanzaba la pregunta ¿Es la web social el inicio del declive de Google? Entonces, algunos escépticos consideraron mi propuesta como una completa locura e infundamentada, insostenible, increíble, imposible… Puede ser que lo fuese entonces, hoy es probable que tenga mayor sentido. Podríamos considerar que, al principio, la Web era [...]
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La tiza dice adiós con la llegada de las superpantallas
Lecciones en podcast que se pueden escuchar en el iPod
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Mucho se ha hablado, escrito, debatido y enseñado sobre lo que es la Biblioteca 2.0, o al menos lo que debería ser una Biblioteca 2.0 atendiendo al modelo de la Web 2.0, pero ¿es realmente útil? ¿Qué herramientas han calado más en las bibliotecas? ¿La Biblioteca está caminando realmente hacia aquello que el movimiento de [...]
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Su nuevo libro “The Shallows: What the Internet is doing to our brains” argumenta que la última tecnología nos hace menos capaces de pensar profundamente. Carr se sintió él mismo tan distraído que no podía trabajar en su libro mientras estaba conectado a la red, como todos los días. “Encontré en mi falta de concentración una gran incapacidad”, dijo Carr en una entrevista. “Por eso abandoné mis cuentas de Facebook y Twitter y me reprimí en el correo electrónico, de tal manera que yo sólo estaba comprobándolo un par de veces al día en lugar de cada 45 segundos”, aseguró. Después de comenzar a sentirse “perplejo” por su repentina falta de conexión a internet, Carr dijo que durante un par de semanas fue capaz de mantenerse centrado en una tarea durante un periodo ininterrumpido y, afortunadamente, fue capaz también de hacer su trabajo. Carr escribió un artículo para la revista Atlantic en el 2008 donde planteó la controvertida pregunta “¿Google nos está haciendo estúpidos?” y donde quería conocer en profundidad cómo internet cambiaba nuestras mentes. Su libro explora cómo la sociedad pasó de una tradición oral a la palabra impresa y a internet. Detalla cómo el cerebro se reprograma para adaptarse a nuevas fuentes de información. Leer en internet ha cambiado fundamentalmente la manera en que usamos nuestro cerebro, según Carr. Ante una serie de textos, fotos, vídeos, música y enlaces a otras páginas web junto a las interrupciones constantes de los mensajes de texto y los mensajes de correo electrónico y actualizaciones de Facebook, blogs, nuestras mentes se han acostumbrado a hacer una lectura rápida, navegar y explorar información. Como resultado, hemos desarrollado mayores habilidades para tomar decisiones rápidas, sobre todo visuales, dice Carr. Pero ahora la mayoría de nosotros pocas veces leemos libros, ensayos o artículos largos que nos ayudarían a centrarnos, concentrarnos y ser introspectivos y contemplativos, indicó. ¿Somos bibliotecarios? Carr afirma que nos estamos convirtiendo más en bibliotecarios – capaces de encontrar información de forma rápida y discernir mejor las pepitas de oro- que estudiosos que digieren e interpretan la información. Esa falta de concentración afecta a nuestra memoria a largo plazo, haciendo que muchos de nosotros se sienta distraído, señaló. Para ilustrarnos, compara la memoria a corto plazo con un dedal y la memoria a largo plazo con una bañera grande. Leer un libro es como llenar la bañera con agua que fluye sin pausa desde un grifo con cada dedal de información que se utilizó en el pasado. Por el contrario, internet es un número ilimitado de grifos caudalosos, dejándonos aferrados a dedales de información dispersa para poner en la bañera y haciendo más difícil para nuestro cerebro establecer conexiones y contar con una memoria poderosa. Carr tiene un consejo para aquellos que sientan que navegar por la red les ha dejado incapacitados para concentrarse. “Si estas constantemente distraído, no vas a pensar de la misma manera que si prestases atención”, puntualizó. Fuente: http://www.terra.com.ar/canales/tecnologia/216/216116.html
Cuando el autor Nicholas Carr comenzó a investigar en su libro si internet está destrozando nuestras mentes, restringió su acceso a internet, al correo electrónico y cerró sus cuentas de Twitter y Facebook.
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Me encanta la sección “¿Sabías que…?” de la revista Muy Interesante. Pequeñas píldoras de curiosidades que posteriormente se recopilarían en una serie de libretos que, por supuesto, adquiría y aún tengo localizados en alguna estantería. Los dos libros Freakonomics y Superfreakonomics serían una especie de libros de curiosidades si no se tratase de textos que [...]
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La Biblioteca, ese concepto demodée para una parte de la sociedad, resurge de vez en cuando para demostrarse como un elemento vital en la educación universitaria y sobre las otras dos patas sobre las que se fundamenta el cacareado nuevo modelo productivo español basado en el conocimiento – Los otros dos [...]
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La Biblioteca, ese concepto demodée para una parte de la sociedad, resurge de vez en cuando para demostrarse como un elemento vital en la educación universitaria y sobre las otras dos patas sobre las que se fundamenta el cacareado nuevo modelo productivo español basado en el conocimiento – Los otros dos son investigación e innovación [...]
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Partiendo de la consideración anterior, los medios de comunicación impresos deben acometer una serie de cambios de políticas respecto al producto informativo que venían publicando hasta ahora en la web que pasaría por las siguientes consideraciones:
Integración de formatos multimedia. Su producto no debe contentarse sólo con el texto y la imagen que han predominado hasta [...]
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Partiendo de la consideración anterior, los medios de comunicación impresos deben acometer una serie de cambios de políticas respecto al producto informativo que venían publicando hasta ahora en la web que pasaría por las siguientes consideraciones: Integración de formatos multimedia. Su producto no debe contentarse sólo con el texto y la imagen que han predominado [...]
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La inmensa mayoría de los medios de comunicación impresos se enfrentan a la reconversión de su modelo de negocio que pasa por la transformación del producto informativo desde un punto de vista meramente industrial (Confección, diseño, producción, distribución y venta al público del diario impreso) a un modelo basado en un servicio accesible a través [...]
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La inmensa mayoría de los medios de comunicación impresos se enfrentan a la reconversión de su modelo de negocio que pasa por la transformación del producto informativo desde un punto de vista meramente industrial (Confección, diseño, producción, distribución y venta al público del diario impreso) a un modelo basado en un servicio accesible a través [...]
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“La radio marca los minutos de la vida; es diario, las horas; el libro, los días”
Jacques H. De La Lacreitelle
“Los libros tienen su orgullo: cuando se prestan, no regresan nunca”
Theodor Fontane
“Ni un libro ni un filme pueden transformar la sociedad. Es suficiente con que abran sus ojos”
Yves Montand
“Hay peores cosas que quemar libros, una de [...]
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“La radio marca los minutos de la vida; es diario, las horas; el libro, los días” Jacques H. De La Lacreitelle “Los libros tienen su orgullo: cuando se prestan, no regresan nunca” Theodor Fontane “Ni un libro ni un filme pueden transformar la sociedad. Es suficiente con que abran sus ojos” Yves Montand “Hay peores [...]
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Ayer me acerqué a la fnac a otra cosa y me encontré con un tumulto de gente arremolinada entorno a la mesa donde esta tienda del ocio tenía anteriormente situados los ordenadores de Apple. Extrañado, me situé al lado de un joven que trataba de girar una tabla acristalada mientras deslizaba los dedos por ella [...]
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Ayer me acerqué a la fnac a otra cosa y me encontré con un tumulto de gente arremolinada entorno a la mesa donde esta tienda del ocio tenía anteriormente situados los ordenadores de Apple. Extrañado, me situé al lado de un joven que trataba de girar una tabla acristalada mientras deslizaba los dedos por ella [...]
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Aún me recuerdo como un joven barbilampiño, una noche justo antes de cenar, temblando de inseguridad cuando rellenaba un formulario web sus datos de contacto y bancarios. ¿Funcionará? ¿Quién se tragará esa información? ¿Me podré conectar? Eran tiempos en los que a Internet accedía mediante un módem telefónico V.90. (Transmisión a 56′6 kbps de descarga [...]

